10 actuaciones a evitar en Navidad (y siempre) con tus hijos e hijas

Actuaciones a evitar en Navidad

10 actuaciones a evitar en Navidad (y siempre) con tus hijos e hijas

10 actuaciones que debes evitar en Navidad (y siempre) con tus hijos e hijas

¿Actuaciones a evitar en Navidad? Seguramente estés acostumbrada/o a que en Navidad te den ideas de qué hacer en familia, propuestas de excursiones, manualidades, lugares a los que acudir, etc. Pero pocas veces te dirán qué NO hacer. Aquí van mis propuestas en este sentido, te recomiendo lo que debes evitar si quieres dar una educación respetuosa. Mi recomendación va más allá de la Navidad, pero como son formas de actuar que en estas fechas se dan con más frecuencia, me gustaría que estuvieras más consciente de ellas.

Utilizar los regalos como chantaje

Cuántas veces les decimos a niños y niñas que si no se portan bien no les van a traer regalos, o les van a traer carbón, bien sea Papá Noel, los Reyes Magos, el Apalpador, Olentzero o la tradición que sigáis. Se delega en un personaje que “todo lo ve”, con la presión que esa mentira puede generar en los pequeños, el juicio de si se han portado bien, y por tanto merecen un regalo, un premio a su comportamiento.

Mi pregunta es en qué momento hemos decidido que es necesario convertir un acto generoso y de buena voluntad, como hacer un regalo a un ser querido, en algo que depende de lo que nosotros decidimos que es portarse bien o mal.

Utilizamos un chantaje emocional con la infancia que no lo hacemos con ningún otro ser querido. Seguro que tu pareja, tu madre o tu suegro han tenido momentos en los que consideras que “no se han portado bien”, ¿te imaginas diciéndoles que se han quedado sin regalo? Es algo que ni se nos plantea, pero con los y las peques lo tenemos totalmente normalizado.

Obligarles a compartir

Llegan un montón de juguetes nuevos, relucientes, impecables. Los reciben con toda la ilusión, todas las ganas de jugar, han pasado 2 minutos y ya les estamos diciendo que los compartan con sus hermanos/as, primos/as, vecinos/as y demás. Quizá gente que ni siquiera conocen mucho, alguien en el parque, el primo de tu primo al que no han visto nunca.

Acabas de recibir tu móvil nuevo de regalo, en 2 minutos te lo quitan para dejárselo un ratito a tu cuñado, porque “hay que compartir”. ¿Te imaginas tu cara?

Nuestros hijos e hijas no TIENEN que compartir desde que tienen 2 años de la manera que nosotros lo vemos, (que suele ser que tiene que dejar su juguete a otro niño y quedarse sin él por un rato). No están preparados para ello. Deben aprender a compartir, con el tiempo, sin presión, viendo cómo lo hacemos nosotros de manera natural. No queramos adelantar todo y que crezcan antes de tiempo.

Negociar con la comida

Lo hacemos siempre, pero en Navidad, con las reuniones familiares y todas las celebraciones en torno a la comida, mucho más. “Cómete esto o no hay turrón después”. “Si no te comes todo lo del plato Papá Noel no te traerá nada”, “si no te comes esto lo tendrás para merendar o para cenar”

Esta negociación (en los mejores casos), obligación generalmente, no genera buenos hábitos alimenticios. Muy al contrario, pueden originar trastornos y mala relación futura con la comida.

Regalar juguetes con estereotipos

Evita que los juguetes que regales a tus hijos e hijas sean sexistas, con sesgo de género, ya sea por el color que se asocia de “niñas o niños”, por oficios o profesiones relacionados con uno de los dos sexos, o por adjetivos o características que se atribuyen a mujeres u hombres.

Plantéate también si los juguetes que regalas van acorde a los valores que quieres transmitir. Por ejemplo, si son violentos, si respetan el medio ambiente, si cumplen unas características y normativa mínima…

Con esto no quiero demonizar ningún juguete, estás en pleno derecho de regalar una pistola enorme de plástico, con luces y pilas, pero, lo que yo te planteo es que sea de manera consciente.

Obligarles a besar

La escena típica al juntarnos con familiares, pedir un beso a los niños y niñas por parte, generalmente,  de personas mayores. A veces son sus abuelos/as, pero otras veces son personas a las que apenas conocen. Y papás y mamás diciendo ” venga, dale un beso a …, no seas así”, “si no me das un beso no te quiero”, o comentarios de este tipo.

Dar un beso a alguien como saludo lo relacionamos como forma de cortesía, y que si nuestro hijo o hija no quiere darlo, entendemos que quedamos como malos padres y malas madres que no sabemos educarles. Nada más lejos de la realidad.

Un beso no es más que una muestra de cariño que tiene que ser espontánea y voluntaria. Darlos al saludar solo es un convencionalismo social en nuestra cultura, ya que en muchas otras no es así. Obligando a nuestros hijos e hijas a besar a gente que no quieren, estamos vulnerando sus límites, se sienten obligados a hacer algo por complacer o no enfadar, no aprenden a saber decir no al contacto físico que no desean, y esto les puede llevar a situaciones abusivas o de acoso.

Valorar solo su boletín de notas

Llegan las vacaciones de Navidad, ya no hay cole, pero los últimos días vienen acompañados del boletín de notas. ¡¡Desde Educación Infantil ya traen notas!!

Si todo es sobresaliente no hay padres y madres más orgullosos/as que nosotros, y ¿si no es así?

Decepciones, castigos, reproches, charlas interminables… Cuánto más mayores sean, peor. Por favor, recalcula. Valora sus progresos, sus avances, todos sus logros. No valores un número, y menos lo compares con otras personas. Fíjate en lo positivo. Si hay 5 buenas notas y una mala, ¿por qué nos centramos siempre en ese suspenso?

Si todo lo que haces en un día en tu trabajo está bien, pero dejaste un trabajo a medias, o no tan perfecto, ¿qué sientes si tu jefe/a solo te hace ver lo que has hecho mal? Múltiplicalo por 10, porque el cerebro de tu hijo/a se está formando, y es así como se siente.

Compararles

Muchas veces unido con lo anterior, lo más fácil es comparar a nuestro peque (o no tan peque) con otros menores, bien sean sus hermanos/as mayores, vecinos, primos, y demás, o nosotros mismos cuando éramos pequeños. Es otra de las actuaciones a evitar en Navidad que es común en estas fechas.

Por las notas, o por cualquier aspecto, si se porta “bien”, si es más simpático, más guapo, o menos cariñoso. Las comparaciones son odiosas (ya lo dijo Cervantes en el Quijote), siempre, pero en el caso de los niños y niñas mucho más, pueden ser dolorosas y dejar marcas de por vida.

Hacerles preguntas inadecuadas

A veces queremos ser simpáticos con los niños y niñas de nuestro entorno, entablar una conversación con ellos, y les hacemos preguntas que no son para nada beneficiosas. Vivimos en un mundo con prisa, en el que parece que niños y niñas tienen que crecer antes de tiempo. Queremos que hagan ya cosas para las que no están preparados/as, o para las que no es su momento.

Puede parecer que una pregunta como “¿ya tienes novia/o?” a un/a peque de 5 años es totalmente inofensiva, incluso graciosa. Y no. Se pone de manifiesto la hipersexualización que hacemos siempre de la infancia, nos entrometemos en su intimidad y les confundimos con aspectos que aún no tienen por qué tener establecidos.

Otra pregunta que, en mi opinión, está fuera de lugar, es ¿qué quieres ser de mayor?

Como si diéramos por hecho que hasta que no eres mayor y no te dedicas a algo no eres nadie. Banalizamos siempre la importancia de la infancia como tal. No eres más persona por llegar a ser adulto. No eres más persona por dedicarte a una cosa o a otra. Los niños y niñas ya SON. Son personas completas. Que están creciendo, que están evolucionando, y aprendiendo cada día. ¿Cambiamos esa frase por otras como “cuáles son tus intereses”, “alguna profesión te llama la atención” o alguna opción más respetuosa?

No dedicarles tiempo

Tiempo en familia, sobre todo. En Navidad hay vacaciones del cole, están más tiempo en casa, a veces estamos más cansados/as y no les dedicamos tiempo. Tiempo en cantidad y en calidad. Estar en la misma estancia atendiendo a los whatsapps que no hemos leído durante el día no es dedicar tiempo. Darle el móvil para que no incordie durante un tiempo, tampoco.

Pasa tiempo con tus hijos/as, habla, cuéntales cosas, tradiciones, lo que hacías cuando eras peque en Navidad, haz manualidades, o vete a ver las luces, lee un cuento, o amasa galletas, juega, ríe, haz cosquillas, no sé, lo que se te ocurra y se te dé mejor. Deja en su mente recuerdos maravillosos que es lo que les quedará de mayores. Todo pasa muy rápido. Lo que ahora te cansa y te agota quizá lo extrañes antes de lo que te crees.

Quitarles tiempo de juego

familia juego de rolesEs, para mí, lo más importante. Nunca quites a un niño o niña un tiempo mínimo de juego al día. Por ningún motivo. Por ningún castigo. Es su forma de crecer, de desarrollarse, de entender el mundo. Es “su trabajo” más útil. Fundamental, ya sea en Navidad, o en cualquier otro momento. No hay justificación para hacerlo. Todas las personas, adultas o no, deberíamos jugar a diario. Si te has querido privar de este privilegio, es tu decisión, pero piensa si quieres privar también a tus hijos/as de ello.

 

Por encima de todo este post te diré una cosa, si al leer alguno de mis consejos te has sentido culpable, coge la culpa y dale una patadita en el c… Siempre lo has hecho lo mejor que has podido, eres buena madre, buen padre, el o la mejor para tus hijos/as. Ser consciente de que puedes mejorar en algo ya te hace fabuloso/a. ¡¡Fuera culpas, siempre!!

Cada una de las actuaciones a evitar en Navidad que comentamos da para un post único explicando ventajas y desventajas de nuestra actuación. Si hay alguno que te interese especialmente déjamelo escrito en comentarios para priorizar hablar sobre ello. Si quieres dejarme tu opinión también puedes mandarme un mail a nuestro correo

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This post has 6 comments

  1. Te confieso que cuando eran mas peques si que les decía que los Reyes lo sabían todo, pero siempre se encontraban una carta por la mañana contándoles todo lo bueno que habían hecho ese año y alguna cosita que deberían mejorar.
    Nunca he obligado a mis hijas a dar besos a nadie, sencillamente porque no me parece justo obligarles a hacer algo que no quieren.
    Y otra cosa, todo esfuerzo tiene recompensa, si estudian, se esfuerzan y no son de 9, pues que le vamos a hacer, pero si se tocan la nariz, tendrán su reprimenda y su correspondiente castigo, porque tampoco se les puede permitir todo.

    1. Muchas gracias, Carmen, por tu comentario! Me quedo con la carta de los reyes con las cosas buenas, me encanta la idea!

  2. Ostras! Lo he hecho todo fatal! Y aún falta lo de obligar a los peques el día de Navidad, a subirse a una silla, delante de toda la familia, a recitar el poema que aprendieron en el cole!
    Ahora ya son grandes, espero que no se acuerden mucho de todo eso…aunque me temo que sí…

    1. jajaja, no te preocupes Eva, seguro que no es para tanto. Sí esa es otra, obligar a hacer algo en público, tantas y tantas cosas que hemos hecho nosotras.

  3. Me ha resultado muy interesante, gracias

    1. Gracias a ti por leerlo y por tu comentario!

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